Quisiera aparecer de improviso ante tus ojos, Delia, sin que nadie me anunciara, como enviado del cielo; recibiéndome tal como te encuentres, con tus largos cabellos en desorden y descalza. Éste es mi deseo: ojalá la clara Aurora, con sus rosados caballos, pueda traernos este día tan feliz y dichoso.
Todas las mañanas al despertar, Cáesar sale a la ventana frente a la cual siempre hay un ave aguardando, al cual Cáesar siempre saluda de la misma manera.
Soy el lobo que protege el hogar del amor y la habitación de la ciudad.
Tú eres el genio y el ángel de la música. Vives muy dentro del hogar del amor.
Te amo de forma sobrehumana.